sábado, 18 de diciembre de 2010

.*

Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas. Elige lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. 
Elige buena salud, colesterol bajo y seguro dental. Elige hipoteca a interés fijo. Elige un piso franco. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos.
Elige bricolaje y preguntarte quién coño eres los domingos por la mañana.
Elige sentarte en el sofá a ver tele-concursos que emboban la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de puta comida basura. 
Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo miserable, siendo una carga para los niñatos egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte.
Elige tu futuro. Elige la vida... ¿Pero por qué iba yo a querer hacer algo así?
Yo elegí no elegir la vida: elegí otra cosa. ¿Y las razones? No hay razones.  
¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?


2 comentarios: